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Esta es la historia de como un reloj se convirtió en una Vespa.

La historia de esta Vespa Sprint 150 es simple, en Agosto del 1966 la terminó de fabricar algún fulano, la compró alguien, luego una chica y después el padre de un amigo.

Pues bien, mis suegros, que después de casarnos querían que tuviese un recuerdo especial, me ofrecieron que eligiese un reloj bueno, a lo que yo contesté agradecido que reloj no usaba. Ellos me comentaron que pensara en algo que me hiciera ilusión y aquel tema se quedó así hará más de un año.

Hará un par se semanas mi compañero de colegio David decidió ponerla a la venta antes de irse a hacer las américas y subió este vídeo al Facebook:

Al principio por curiosidad le pregunté qué pedía por ella y cito textual lo que me contó:

«Le hemos tenido parada 25 años mi padre la arregló la dejó perfecta y la guardo lo que pasa que la guardo en el patio así un poco entre abierto y cerrado y bueno pues que los años se ha deteriorado la pintura y la lleve al mecánico le despegó los segmentos y me dijo que no había que hacerle nada más de motor ni de nada porque el tema de mecánica estaba todo perfecto que lo único que el que la comprase que a la vista estaba que tenía que echarle pintura y cuatro cosillas».

Curiosamente conocía al mecánico porque es del Club de Vespas y motos clásicas de Albacete y le pregunté por ella.

Me contó que le había cambiado platinos y condensador por unos viejos que tenía por ahí y le había rellenado el aceite. Ni siquiera se puso a cambiarlo el tío..

Poco a poco con más interés, decidí no comprarla, sino pedirle permiso a mi mujer..

Aprovecho para dar las gracias públicamente a Vicente y Mari Carmen, no por sólo por ese regalazo, sino por lo excelentes personas que son y lo agradable que hacen de cada momento que compartimos juntos.

El comprar una moto habiendo sido padre hace 3 meses me dejaba un poco de cargo de conciencia y la verdad que cayo redondo por dos motivos principales: ellos querían regalarme algo que sepan que me hace verdadera ilusión y porque a mí me hace más ilusión todavía saber que viene de ellos.

Al grano, esta es la Vespa y así llegó:

La verdad que lo que más me llamó la atención fué su sonido. Fuí a probarla y al arrancarla me enamoré.

El motor aunque con mucha mierda, está perfecto de compresión y de chapa la verdad para tener más de 50 años no está mal. Algún podridete en los bajos y un pequeño bollón en la aleta izquierda de un intento de robo de unos chiquillos en la puerta de un bar (anécdota del dueño).

Ya veremos cuando se lleve a chorrear que siempre aparecen sorpresas.

Otra foto del «antes»..

 

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